Semilla no hay una sola

Al momento de sembrar, el productor puede decidirse por diferentes semillas disponibles en el mercado de acuerdo con el tipo de explotación (comercial, familiar, de subsistencia), la escala y otros objetivos productivos. Pequeños productores y productores familiares generalmente usan semillas nativas y criollas, mientras que los productores comerciales siembran semillas identificadas, fiscalizadas o de uso propio. El mercado de semilla certificada en Argentina ronda los 270 millones de dólares y es muy bajo en comparación con el negocio agrícola en general, debido a que los cultivos más sembrados, soja y trigo, son autógamos y usan semilla de su propia producción. En dichos cultivos la tasa de semilla certificada usada por campaña es solo del 15-30%.

Semillas nativas y criollas

Las semillas nativas son originarias de un ecosistema o región, mientras que las criollas fueron introducidas a un ecosistema y se adaptaron a él. Ejemplo de la primera definición es el género Calibrachoa, ornamental, nativo de la Mesopotamia argentina. En Argentina hay 12 especies nativas de Calibrachoa que producen flores de colores violeta, rosa, fucsia y amarillo y el Instituto de Floricultura del INTA se dedica al mejoramiento genético de esta especie para cubrir un nicho en el mercado de plantas ornamentales. La Resolución del INASE 318/2018 tiene como objetivo regular y controlar la producción y el comercio de semillas de Especies Nativas dentro del ámbito de la República Argentina para preservarlas en su lugar de origen y cumplir con los convenios internacionales (TIRFAA y Nagoya) suscritos por nuestro país, entre otros objetivos.

En cambio, la sandía es nativa de África, pero la variedad citrón (Citrullus lanatus var. Citroides) fue introducida por colonos galeses a principios del siglo XX y adaptada al agroecosistema del Valle Inferior del Río Chubut. Desde su introducción hasta la actualidad, el citrón se cultiva para la elaboración de dulces y chutneys. Fue la primera variedad criolla registrada en INASE a través de la Resolución 317/2022 que establece el marco regulatorio para la registración, identificación y comercialización de semillas criollas. Las semillas criollas registradas pertenecen a la categoría de “Semilla Identificada común”, con rótulo que indique género y especie, procedencia (comunidad, familia o lugar), lugar de cosecha, poder germinativo y pureza física. En el registro de INASE también hay poblaciones de arvejas, pimientos y porotos de Salta, tomate platense, alfalfa y maíz.

Semilla fiscalizada e identificada

La producción y comercialización de semillas está regulada por la Ley 20.247 y su Decreto Reglamentario Nº 2.183/91. La semilla fiscalizada o certificada por el INASE (organismo de aplicación de la Ley) garantiza la pureza varietal, la sanidad y el poder germinativo. El proceso de fiscalización sigue estrictos controles en la cadena de producción mediante inspecciones de la semilla genética (la resultante del proceso de fitomejoramiento), la semilla registrada (primera multiplicación de la genética) y finalmente la semilla certificada destinada a la venta. La fiscalización de semillas es un proceso que exige el cumplimiento de las normas vigentes para su inclusión en el Régimen de Fiscalización. Dichas normas incluyen la declaración de la superficie a sembrar, la cual debe contar con el aislamiento necesario a otros cultivos, según la especie a fiscalizar. La pureza varietal de la semilla sembrada se controla mediante inspecciones a campo para evaluar el aislamiento del lote, la cosecha, acondicionamiento, envasado y rotulado final del producto comercial.

El mercado de semilla fiscalizada de variedades autógamas (soja, trigo, cebada) en Argentina es cercano al 25%, mientras que para híbridos (girasol, maíz, sorgo) es casi el 100%
Mientras que la semilla fiscalizada es monitoreada por el INASE durante todo su ciclo, la semilla identificada solo requiere que el vendedor declare sus parámetros de calidad; es decir que la empresa semillera garantiza la identidad de la variedad bajo su propia responsabilidad, indicando pureza y poder germinativo en la etiqueta. Mientras que la semilla certificada lleva un rótulo o estampilla oficial del INASE, la identificada tiene un rótulo más básico que en su reverso lleva la siguiente leyenda “el identificador se hace responsable por la identidad, calidad y pureza de la simiente amparada por este rótulo”. Las especies que se comercializan bajo este rótulo son camelina, carinata, avena strigosa, colza, centeno, cebolla, melón, zapallo, pimiento, tomate, maíz dulce y maíz pisingallo, frutilla, olivo y céspedes, entre otras.

Semilla de uso propio

En Argentina, el uso del producto de la cosecha (grano) como semilla está reglamentado por la Resolución INASE N° 35/1996. Para poder acceder a este beneficio el responsable de la producción debe ser quien adquirió legalmente la semilla original y el destino de la semilla reservada deberá ser la siembra en su propia explotación y para su propio uso. Por esta razón el productor no puede venderla, canjerala o permutarla con otras personas. Según INASE, la semilla de uso propio debe mantenerse identificada e individualizada y si es entregada a un tercero para su procesamiento debe estar identificada con un rótulo con los datos del productor y del procesador. Este rótulo también aclara que “la semilla amparada por este rótulo no podrá tener otro destino que la siembra en su predio por la persona indicada en el mismo…”

¿Cuándo el uso propio se transforma en bolsa blanca?

El término “bolsa blanca” se utiliza para hacer referencia a la práctica ilegal del uso propio; es decir que se reserva grano y se lo acondiciona como semilla para la venta a terceros y no para uso en la propia explotación. No tienen rótulos identificatorios ni controles de calidad. Para combatir esta práctica, el INASE obliga a los productores a documentar el origen de la semilla que utilizará en la próxima campaña (Resolución INASE N°245/2024) presentando la factura de compra de la semilla original. Este control del INASE se aplica a soja, trigo, cebada, arveja, garbanzo y maní.

 



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