3 décadas de cultivos transgénicos en Argentina

En 1996 se sembró el primer cultivo transgénico en Argentina. La transgénesis llevó a nuestro país a un lugar de liderazgo mundial hasta el día de hoy. El éxito de la tecnología se debió a un sistema regulatorio sólido, productores abiertos a incorporar nuevas herramientas y un sector semillero innovador. 




El terreno estaba preparado

La Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), creada en 1991, fue y es el organismo encargado de evaluar la seguridad de los cultivos transgénicos. Esta visión temprana permitió establecer reglas claras para la evaluación y aprobación de nuevas tecnologías. 

Una adopción sin precedentes

El primer cultivo transgénico sembrado en Argentina fue la soja tolerante a herbicidas, luego se sumaron el maíz y el algodón resistentes a insectos. La adopción fue muy rápida, sin precedentes y Argentina se convirtió en el segundo productor mundial de cultivos transgénicos, solo detrás de Estados Unidos. Hoy se encuentra en tercer lugar (luego de Estados Unidos y Brasil) y nunca dejó el podio de los tres primeros.

Uno de los factores que impulsó la rápida adopción de cultivos transgénicos en Argentina fue la sinergia entre la soja tolerante a herbicidas y la siembra directa. Esta práctica conservacionista permitió reemplazar gran parte de las labores mecánicas para el control de malezas por estrategias más conservacionistas y eficientes de manejo, favoreciendo la protección del suelo y reduciendo el consumo de combustible.

A su vez, el maíz resistente a insectos permitió ampliar el área de siembra a regiones y fechas de siembra que antes eran impensadas por la gran presión de plagas. Esto resultó en mayor flexibilidad y capacidad de escapar a estrés en períodos críticos, incrementando la resiliencia del cultivo y un menor uso de insecticidas.

Los beneficios se hicieron evidentes: menos erosión, menos emisión de gases de efecto invernadero, mayor eficiencia en el uso de recursos y una agricultura más sustentable.

La percepción pública

Como toda innovación disruptiva, la comunicación de la transgénesis presentó y sigue presentando desafíos. Muchas de las preocupaciones y dudas del público fueron respondidas y en general, es una tecnología aceptada, pero siguen siendo necesarios: los esfuerzos de divulgación, responder las dudas de la gente, desarrollar el pensamiento crítico para separar evidencia de desinformación, mitos y/o ideología y la alfabetización científica y mediática. 

 Ante el clima actual de posverdad y desinformación, el desafío es invitar al público a comprender más y temer menos. 

 

Materiales sobre los 30 años de cultivos transgénicos en Argentina disponibles aquí 30 años de cultivos transgénicos en Argentina: una historia de ciencia, innovación y desarrollo